domingo, 25 de marzo de 2012

¿Qué es la Biblia?


Fragmento de La Vulgata latina
La palabra "biblia", en griego significa simplemente libro. Tres mil años antes de Cristo, las partes o libros en que se divide la Biblia habían sido escritos ya en rollos de pergamino. Unos 1.300 años antes de Cristo los judíos empezaron a compilar y a guardar los distintos libros que componen el Antiguo Testamento hasta que, después de Cristo, setenta discípulos tradujeron al griego dichos textos. Esta recopilación es conocida con el nombre de "Biblia de los Setenta". Hacia el año 380, el Papa San Dámaso ordenó la traducción al latín de todos los libros que componen la Biblia, trabajo que se realizó a lo largo de veinticinco años, bajo la dirección de San Jerónimo. Este texto, considerado como exacto y fidedigno, se conoce con el nombre de «La Vulgata»

La Biblia, que en su versión original estaba escrita en hebreo, griego y arameo, ha sido vertida a todos los idiomas y principales dialectos que se hablan en el mundo, porque en todos los meridianos de la tierra hay cristianos que la consideran el libro santo por excelencia. La Biblia no es una historia cronológica, sino la agrupación de varios libros y se divide en dos grandes partes: El Antiguo Testamento, que comprende la historia del mundo y del pueblo judío hasta la venida de Jesús; y el Nuevo Testamento, que recoge la vida del Salvador y los hechos de los apóstoles hasta el Apocalipsis de San Juan.

Los cristianos creen que la Biblia ha sido inspirada por Dios y que, tanto su argumento como los conceptos en ella expresados, son obra del Espíritu Santo. Se supone que el autor de cada libro o fragmento obró como instrumento de Dios y a él son imputables los giros, el estilo literario y las expresiones metafóricas que usó para mayor comprensión de la época y ajustándose al ambiente de cada texto. Los libros de la Biblia son los expresados como tales, y ni su número ni su contenido pueden variar, ampliarse o reducirse. La interpretación de la Biblia, que los protestantes consideran de libre inicitativa individual, según el criterio de la Iglesia Católica no es potestativa del lector, sino de la propia Iglesia. Por esta razón las biblias católicas se acompañan de comentarios aclaratorios, mientras que éstos no existen en las protestantes. Judíos, protestantes y católicos tienen, pues, una misma fe inicial y su pensamiento no discrepa en la interpretación de la Revelación hasta el comienzo de nuestra Era. Es inútil buscar en las religiones primitivas un relato tan lógico, encadenado y verosímil como el que ofrece el Génesis a partir de la creación del mundo.

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