viernes, 23 de marzo de 2012

Superstición


Uno de los comportamientos humanos más sorprendentes, al menos para quien se precie de poseer un mínimo de sentido común, es la de creer que un determinado fenómeno o situación tiene una explicación mística, mágica o simplemente asumida cultural, social o religiosamente sin ningún tipo de evidencia científica. Es lo que comunmente llamamos superstición; una especie de fe desmedida o valoración excesiva de una cosa o una práctica. 

Esta manera de proceder es contraria a la teoría cientifica llamada razón, que analiza las relaciones desde las causas inmediatas e intenta descubrir las leyes naturales que rigen las proporciones, o que, sin encontrar relaciones causa-efecto, explica los fenómenos a través de correlaciones, es decir, a través de la frecuencia en la que dos eventos se presentan simultáneamente. Así, se puede hablar por ejemplo de superstición de la ciencia cuando se apela irracionalmente a esta para defender una posición. En tal sentido, la ciencia considera que ciertas disciplinas son supersticiones per se, como la astrología, el espiritismo o el tarot.

La superstición, de todas formas, no siempre forma parte de un cuerpo mayor, sino que puede ser una creencia aislada. Las supersticiones, no fundamentadas o asentadas de manera no común en el ser humano, pueden estar basadas en tradiciones populares, normalmente relacionadas con el pensamiento mágico. Las personas supersticiosas piensan que ciertas acciones (voluntarias o no) tales como rezos, ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones u otros rituales, influyen de manera trascendental en su vida. 

También se consideran supersticiones aquellas disciplinas que la comunidad científica llama pseudociencias, tales como: la adivinación, la astrología, la cartomancia, el curanderismo, el espiritismo, el feng-shui, la geomancia, la magia, la quiromancia, el tarot, etc. Sin embargo, con el pensamiento de la ciencia moderna, algunas de las pseudociencias dieron paso al nacimiento de ciencias. Es el caso de la astrología de la que surgió la astronomía, de la alquimia surgió la química, etc. 

En la actualidad, mucha gente combina creencias religiosas con supersticiones, pudiendo ocurrir que un católico practicante pueda preferir no abrir un paraguas bajo techo ya que, más allá de su fe cristiana, considera que dicha acción traerá la desgracia; por citar solo un caso común.

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